Reseña de la serie My Husband Won´t Fit

El fin de semana tenía ganas de ver algún dorama y esta me llamó la atención desde que leí la descripción; una pareja que tiene problemas sexuales y buscan opciones para resolverlos. Jamás esperé que las alternativas que iban a encontrar para solucionar sus deseos fueran tan carnales…

El Pene de mi marido no entra (夫のちんぽが入らない) o My Husband Won´t Fit es un dorama que nació en marzo del 2019 realizado por Fuji TV y ganando popularidad en occidente gracias a Netflix y su lanzamiento en agosto del 2019.

La serie es una adaptación de un cómic, que a su vez es adaptación de una novela autopublicada y la autora afirma que se basa en su experiencia personal.

¿De qué va?

Kumiko es una chica de pueblo que se muda a la ciudad para comenzar sus estudios universitarios, su sueño es ser maestra. En su primer día viviendo sola conoce a Kenichi, que también estudia para maestro y vive en el mismo edificio que ella. El click entre ellos es automático y terminan enamorándose uno del otro llegando a formar una vida de pareja y finalmente se casan.

Pero no todo es lindo en esta relación, ellos tienen un problema muy complejo. El pene de Kenichi no entra en la vagina de Kumiko por más que intentan tener sexo.

Reparto

Natsumi Ishibashi como Kumiko

Kumiko es una chica de pueblo, retraída social y con problemas de autoestima debido a su madre quien la ha hecho sentir como si todo lo que hace nunca fuera suficiente para obtener su satisfacción y respeto. Por su mente siempre están esos problemas que no le permiten encontrar su camino en la vida. Aunados a estos, el problema sexual con su pareja agota su mente la mayor parte del tiempo.

Aoi Nakamura como Kenichi

Kenichi es el engrane optimista de la relación. Siempre intentando dar lo mejor y no dándole tanta importancia al problema que los va persiguiendo por toda la serie. Sin embargo, su comportamiento llega a dar un giro de 180 grados mostrando su verdadero ser alrededor del capítulo seis.

Un dorama que empieza bien y termina mal…

Lo que me enganchó al inicio de la serie fue como iban a resolver sus problemas sexuales este par de tórtolos. Se aman con locura y se desborda el romance entre ellos en los primeros episodios. Kumiko sabe complacer a su marido usando las manos o la boca y a Kenichi no parece importarle introducir su miembro en su esposa. Pero pasando los episodios comienza a volverse un poco sosa la trama.

A partir del episodio seis se logra observar que no todo es miel sobre hojuelas. Kenichi es fan asiduo de un burdel en donde encuentra el placer que Kumiko no logra darle. Ella se entera de esto al encontrar la membresía entre las cosas de su esposo y en vez de confrontarlo por andar de perro crea un perfil en linea para contar sus problemas en un foro de internet y tener citas a ciegas con desconocidos los que tienen como objetivo llevarla a la cama. Y así pasa una y otra vez. Para la sorpresa de nuestra protagonista los penes de los demás si logran entrar en su vagina.

Todo el tiempo me estuve preguntando “¿Por qué chingados no busca ayuda para tratar su vaginismo?” La serie está ambientada en los años 2000 por lo que me parece muy tonto que la protagonista no buscara ayuda profesional para resolver sus problemas sexuales y en vez de eso se inmiscuyera en un juego que le costará la poca autoestima que le queda.

Aunque intentando ver el panorama en la cultura oriental puedo llegar a creer que Kumiko no buscaba este tipo de ayuda debido a lo mal visto por la sociedad japonesa que una mujer se ponga a cargo de su sexualidad.

El personaje que realiza Ishibashi es increíble. Nos muestra a una mujer con severos traumas del pasado a causa de su madre, con muchos miedos e inseguridades sobre su vida profesional y privada. Haciéndonos sentir en ciertos puntos la soledad y tristeza que ella transmite. La actuación de Nakamura también es buena y nos permite observar de cerca uno de los temas que casi no se tocan en los doramas, los vicios humanos y su busqueda por satisfacer los deseos más carnales.

La serie está llena de momentos de sexo gráfico donde se muestra que Kumiko en su busqueda del placer no llega a encontrar eso que tanto anhela; Que el pito de su wey entre en su vagina.

El final de la serie es muy soso. Ambos se reprochan los problemas que habían estado ocultando por tanto tiempo y terminan haciendo una especie de tregua, teniendo como vencedor al amor y la confianza entre ellos.

Una escena que se me quedó muy grabada cerca del final fue cuando Kumiko asiste al ginecólogo buscando tratamientos para quedar embarazada y la doctora le pregunta qué onda, si lo estaba intentando con su esposo. Nuestra protagonista no comenta nada. Mudita y calladita se va de la clínica. Verga, Kumiko. si te fuiste del pueblo porque no querías ser como tu madre, si ya eres toda una mujer independiente, ¿Qué te costaba ser sincera y revelar tus problemas a un especialista en el tema?

En fin… La serie no es mala pero no es de lo mejor que he visto. Está dominguera pero probablemente conforme vaya avanzando el sabor de boca que te dejará será agrio.

¿Has tenido la oportunidad de ver My Husband Won´t Fit? Cuéntame qué te pareció la serie.

Autor: Iván M.

Soy un apasionado por varios temas entre ellos la música, el anime, los videojuegos, los libros, las leyes y los puestos de tacos.

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